Es común que dependiendo el ambiente y la contribución de este, se desarrolle un mineral precioso o un material menos exquisito. Los pensamientos al igual que los minerales necesitan constante alimento de nuevos procesos químicos y biológicos.
Procesos que podemos paralizar si queremos, o acelerar al grado de no ver los cambios físicos del polvo que nos construye a todos.
Me parece una relacion poetica y pretenciosa pensar en los pensamientos como una constante construccion que no solo se alimenta de una sola contribución, si no que depende completamente del ambiente de formación.
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